Despacito uno va aprendiendo,
porque uno siempre va aprendiendo,
así como de a poquitos,
uno va creyendo,
y también un poco, creo, a las patadas,
que siempre existirán
esas épocas en donde tendremos
un buen y agradable remanso.
Y luego uno va aprendiendo,
porque uno siempre va aprendiendo,
que van a haber los otros momentos.
No sé nos hará tan raro pensar,
con el paso del tiempo,
que así, como de a poquitos,
y también como a las patadas,
existirán necesariamente
esos momentos infaltables del vivir,
en donde uno, que soy yo o sos vos,
mete hasta el fondo la pata.
Entonces uno va comprendiendo,
porque uno siempre va comprendiendo;
y no se hace tan raro saber
por qué ya no se puede bien dormir,
aunque en general haga bien dormir,
aunque siempre haga bien dormir,
aunque en el fondo queramos bien dormir.
Esos son los días, creo,
en los que uno tiene que continuar
así, aprendiendo,
comprendiendo,
queriendo,
porque uno nunca deja de hacerlo,
así como de a poquitos
y esperando que no siempre a las patadas,
que podamos dejar ya de sentir,
por dentro y por fuera,
eso que uno siente:
la decepción de lo que fuimos
y que no queremos nunca
pero nunca, volver a ser.


